Si escribiera tan bien como Reverte, lo podría haber firmado yo. Pero hasta que lo consiga, me conformo con reírme a carcajada limpia con sus acertadísimas palabras.
El mundo se hunde y nosotros nos enamoramos. Ni los pantalones vaqueros respetan ya estos hijos de la gran puta. Antes era el color lavado o sin lavar, y ahora, el ancho de pata. Tendrían que ver ustedes la cara, mitad conmiseración profesional y mitad coña marinera, con la que me mira el vendedor. «Pues va a ser que no, señor Reverte –dice–. Esta temporada, todos vienen con dos centímetros más, por lo menos.» No puede ser, balbuceo con cara de panoli. Llevo el mismo ancho de pata, o de pernera, o como se diga, desde que el cabo Finisterre era soldado raso. Y busco los de siempre: normales, de faena. De toda la vida. «Pues es lo que hay –responde mi interlocutor–. La moda es la moda.» Y cuando, hecho polvo, dejo los pantalones y me dispongo a tomar el portante, añade: «Es que es usted un antiguo, señor Reverte».
Total, que salgo a la calle blasfemando de los vaqueros, de la moda y de quienes la inventaron, mirando para arriba a ver si cae fuego del cielo y nos vamos todos a tomar por saco con las patas anchas de los cojones; pero lo que cae es una manta de agua y todos van con paraguas, y cuando miro para abajo sólo veo tejanos de patas anchas, arrastrados, pisándose el dobladillo o el deshilachado, que ésa es otra. Y como el suelo está mojado, sus propietarios van empapados hasta las rodillas, felices de ir chapoteando, chof, chof, con sus pantalones a la moda de la madre que me parió. Sobre todo las propietarias, porque las perneras acampanadas les encantan sobre todo a ellas, cinturas bajas y pata de elefante, favorecidas y elegantes que echas la pota, amén del companaje para completar figurín. Que parece mentira que haya mujeres capaces de ponerse prendas que les caen como una patada en la bisectriz, sólo porque el modisto de moda necesita trincar cada temporada y Victoria Beckham –esa especie de Ana Obregón vestida de Sissi Emperatriz por el estilista de Barbie, o viceversa– sale en el ¡Hola!
Pero así funciona el asunto, creo. A Roberto Pastaflori, a Danti y Tomanti, a Rodolfo Langostino o a cualquier otro modisto puntero, o diseñador, o como carajo se llame ahora el antaño honorable gremio de la sastrería, se le ocurre una imbecilidad para epatar en la pasarela de Milán, verbigracia, que los hombres lleven la bragueta abierta con calzoncillo de camuflaje multicolor, que las mujeres usen ropa de minero asturiano y se calcen un pie con zapato de tacón aguja y el otro con sandalias apaches, o lo que sea, y no les quepa duda de que, durante los meses siguientes al desfile correspondiente –páginas de Cultura de los periódicos, ojo–, todo cristo, ellos y ellas, irán, o iremos, por esas calles con la bragueta abierta dos palmos lanzando pantallazos fosforito, los pavos, y las pavas con casco del pozo María Luisa y cojeando a la moda divina de la muerte, tacón, sandalia, tacón, sandalia, encantados de habernos conocido. Y si sólo fuera indumento, todavía. Los arcanos de tales dictaduras, alegremente aceptadas, son muchos e insondables. Pero ahí están, y vienen de antiguo. Todo empezó a fastidiarse, sospecho, el día en que la primera marquesa gilipollas –francesa, supongo, la Pompadour o una de esas zorras– hizo sentarse a su mesa, dándoles conversación, a su modisto, a su peluquero y a su cocinero.
También albergo otra sospecha tenebrosa, que tiene que ver –usando una perífrasis delicada que no alborote mucho el gallinero– con las distintas aficiones y posturas de cada cual respecto al acto venéreo. Dicho de otro modo: lo que abunda entre los modistos no es el estilo camionero tipo Rusell Crowe, sino más bien el Chica Tú Vales Mucho. Pensaba en eso el otro día, hojeando un reportaje sobre quienes dictan la moda de nuestro tiempo. Las fotos eran reveladoras: Jean Paul Gaultier con botas de piloto intrépido acordonadas hasta las rodillas, jersey malva y pantalón de reflejos violetas, John Galiano con melena rubia y rizada hasta la cintura, sombrero de gánster, fular blanco y camiseta negra de pico, Valentino peliteñido, clásico y sobrio como la vida misma, Karl Lagerfeld –aparte esa pinta simpática que tiene, el jodío– con botas de montar, cuello duro, una sortija en cada dedo, una calavera en la corbata y una cadena de bicicleta a manera de cinturón. También venían un par de fulanos más cuyos nombres no retuve, uno con gomina amarilla y las rótulas depiladas asomándole por agujeros de los vaqueros, y otro vestido de Isadora Duncan que iba montado en patinete. Para mí, deduje tras mucho mirarlos, lo que son estos fulanos son unos cachondos. En el fondo –y en la forma– odian a las tías. Y se están vengando.
(Arturo Pérez-Reverte, abril 2007)

Foto: dibujo de Sarah Kay
Premio “Weblog Brillante 2008″
Agosto 22, 2008Es un orgullo egocéntrico hacerme eco de un premio que me ha sido otorgado en el blog Cosas y accesos de furia, del prometedor cineasta Lasaga, que habiendo realizado ya unos cuantos trabajos audiovisuales incendiarios y con mucha personalidad, comparte a través de este espacio sus avances en el mundo del cine, así como sus opiniones sobre diversos temas, siempre con una visión ÚNICA, con mayúsculas:
1- El premio al blog de variedades más impredecible es…
para LAUDREY.WORDPRESS.COM por tener un gusto tan exquisito a la hora de redactar, escoger ciertos temas, reflexionar sobre ellos y ser una persona tan especial e imprescindible para mí.
Las normas del juego son:
1- Una vez se te avisa de que se te ha otorgado la nominación, si aceptas el premio debes colocar el logo del premio en alguna parte de tu blog; hacer una entrada sobre ello, donde hables sobre el blog que te ha nominado.
2- Debes poner un enlace en tu blog al que te ha nominado (si es que no lo tienes ya).
3- Debes nominar al menos a otros 7 blogs que aún no hayan sido nominados nunca, y deberás avisarlos dejándoles un comentario en la última entrada que haya publicado cada uno de ellos. También deberás poner un enlace en tu blog a cada uno de ellos (si es que no lo tienes ya, como antes).
Y mis ganadores, es decir, los blogs que más disfruto leyendo, de acuerdo con las normas anteriores, son:
- Xuntaletras. Por su sensibilidad, por su empatía y por su amor por los libros y la corrección ortográfica
- Un respeto a los clásicos. Por sus rescates del olvido colectivo
- Un mundo de locos. Porque me encantan sus fragmentos de vida numerados, breves e intensos
- Oh!. Porque me río leyendo sus experiencias como estudiante de la siguiente generación
- No te lo crees. Por su diversidad mitómana
- Lo que dice Candela. Por sus relatos, por ser tan ochentera e irlandesa y por lo bien que escribe
- La caja tonta. Por querer tanto a la caja lista
- Lady Filstrup. Porque es IMPOSIBLE que exista un blog más completo sobre Bruguera y los actores españoles de antes
- El blog de Randy. Porque me hacen mucha gracia sus descripciones numeradas y detalladas de todo tipo de asuntos frikis
Espero que os haga un poco de ilusión la opinión de esta lectora casi fiel
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