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Porque no sólo de “glamour” vivía Audrey

marzo 22, 2006

De mis conocidos es sabida la admiración que siento por esta maravillosa mujer. Talento interpretativo, bondadosa personalidad, innegable elegancia… serían tres de los múltiples rasgos que motivan mi preferencia, en parte heredada.

La noche temática dedicó hace un par de semanas su espacio a varios Mitos del cine; tres documentales sobre mujeres que han marcado, de maneras muy diferentes, la historia del séptimo arte. El segundo de los documentales estaba dedicado a mi favorita, bajo el título Audrey Hepburn, una estrella en busca de sí misma. Si por algún motivo ha destacado para mí este trabajo ha sido porque su discurso destaca la cara menos “comercial” de la actriz.
Audrey ha servido siempre como estandarte del glamour y se recurre a su nombre cuando alguien quiere dejar clara la correcta utilización del término. Y sería inútil, además de falso, decir que esta mujer no manifestó en el ámbito de su vida pública un “saber estar y vestir” que destacan de manera notable y persisten, marcan tendencia y encandilan todavía hoy.

Pero no es tan falso observar que quizá en exceso, se mezcla el mito de Audrey con su personaje de Holly Golightly en Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany’s), esa sofisticada prostituta, delicada pero frívola y superficial. Es, para suerte y desgracia de esta heronía, ese papel uno (sino el que más) de los que mejor se recuerda entre los que interpretó y su caracterización como el personaje de Capote la más reproducida en imágenes. Sin embargo y como destacaba el documental, si hay que identificarla con uno de sus muchos papeles, sería con el de Gabrielle Van Der Mal, la sufridora monja de Historia de una monja (The Nun’s Story). Una mujer inmersa en la lucha interna entre su vocación religiosa y su crisis de fe debido al dolor y enfermedad que ve entre los habitantes de la población del Congo donde es destinada como enfermera.

               nuns-story
Y es que Audrey sufría. Y no sólo por las infidelidades de sus parejas, sus abortos o por el cáncer que terminó con su vida, sino que sobre todo sufría por el dolor ajeno. Su empatía con la gente desfavorecida (sobre todo con los niños) era tan enorme que se sumía en graves depresiones, especialmente después de trabajar como embajadora de UNICEF y observar de cerca el horror diario en el que se ven inmersos millones de niños en multitud de países. Quizá su aguda sensibilidad con los más pequeños se debiera a su dura niñez, marcada por la ocupación nazi de Bélgica, el hambre y el sufrimiento. 
 
En cualquier caso, y dejando a un lado los motivos que la hicieron ser así, creo que de vez en cuando conviene recordar la cara menos conocida de una de las actrices más importantes del S.XX, la parte de ella que menos encaja con el estilo de los múltiples cuadros, bolsos, carteras… que inundan las tiendas de decoración últimamente, y que pueden contribuir, en ciertos casos, a banalizar su recuerdo.
La RAE define glamour como “encanto sensual que fascina”.
¿La máxima encarnación del glamour? Desde luego, pero sobre todo del espiritual.
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5 comentarios

  1. Has leído El sicario de Vazquez Figueroa?  Creo q también te gustaría!
    Besos


  2. El problema de Audrey es precisamente que se creara ese mito, que no es sino un reclamo comercial, como casi todo lo que hemos creado en los últimos 70 años… Creo que se le debería valorar más como actriz y olvidar la moda. Otras muchas actrices podrían ocupar ese lugar…Natalie Wood o Grace Kelly se me vienen ahora a la mente por decir algún nombre…Creo que no sólo se le debería recordar por cortarse el pelo en Vacaciones en Roma revolucionando la estética femenina y esa serie de patochadas tan denigrantes…


  3. He visto que has visitado mi espacio. Espero que te haya gustado.
    he vienido hasta aqui y vea esta preciosa entrada.
    ¿Viste la que expuse yo hace ya mas o menos un mes?
    Audrey fué una excelente mujer en todos los sentidos.
    Con tu permiso voy a cojer la fotografia de ella junto al niño negro.
    Me gusta mucho la imagen. Yo expuse una pero en blanco y negro.
    Saludos cordiales desde G.Canaria.
    Merche "LaLuna"
     


  4. Un beso azul implicaba que al ser tu espacio azul… supuse que quizá te gustaba el azul, o que te sentías el azul… yo no sé de qué color me siento, quizá como un camaleón, dependiendo del momento…  pero es como tu dices, parezco azul por fuera pero por dentro soy de color rojo, como el corazón de ana (la de otto)… 
     
    Un beso de colorines
     
    😉


  5. Me gusta bastante tu blog, a mi no me tira tanto esto como para estar actualizando y todo eso como tu haces. Por eso admiro tu trabajo, es muy bueno. Felicidades!



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