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En verdad os digo que el adiós no existe

agosto 5, 2007

En verdad os digo que el adiós no existe:

Si se pronuncia entre dos seres
que nunca se encontraron,
es una palabra innecesaria.

Si se dice entre dos que fueron uno,
es una palabra sin sentido.

Porque en el mundo real del espíritu
sólo hay encuentros y nunca despedidas,
y porque el recuerdo del ser amado
crece en el alma con la distancia,
como el eco en las montañas del crepúsculo.

Khalil Gibran

 ___________________

Hola,

Posiblemente te extrañe el hecho de que te escriba, o quizá no, pero lo cierto es que no se me ocurre otra manera de dar salida definitiva a la conmoción que se ha apoderado de mí desde hace ya unos cuantos días.

Tu partida nos ha pillado de sorpresa. Y es que aunque no creo que nadie nunca esté preparado para recibir noticias como ésta, las circunstancias de tu marcha, tan incierta y prolongada, nos lo han puesto especialmente difícil. Tardará en atenuarse el inmenso dolor que produce recorrer los lugares que frecuentabas y los que recorriste antes de marcharte.

Sé que tú y yo nunca nos hemos llegado a conocer -¿que hablamos, cuatro, cinco veces los dos a solas?-, pero siempre he presentido una simpatía y complicidad mutuas, motivadas, entre otras cosas, por esa idea que comparto: algunas de las personas apreciadas por la gente que se quiere son, inevitablemente, apreciadas por uno mismo.

Además, nuestras trayectorias han seguido caminos muy próximos, algo de esperar en una ciudad como la nuestra, pero especialmente curioso en este caso. No sólo compartimos vecindario, sino también campus, centro de estudios, amigos y numerosos viajes en autobús.

Contigo unos cuantos asientos delante o detrás comenzó mi aventura de estudiar en una ciudad extraña rodeada de gente extraña. Contigo como testigo silencioso comenzó la anteúltima etapa de mi vida. Y lo cierto es que formas parte de ella, a tu discreta y silenciosa manera. Nunca hasta ahora me había planteado cuánto.

Sólo cuando ocurren cosas así nos paramos a pensar en el valor que hechos tan cotidianos como saludar a alguien pueden tener. Me cuesta asimilar que no nos volveremos a encontrar en la cuesta que unía nuestras calles, que no volveré a intuir con certeza esa imagen tuya, con el flequillo aún húmedo, de camino para encontrarte con tus amigos.

Aún así, sé que jamás desaparecerá la mirada tímida que acompañaba la franca sonrisa de tus ”hasta luego”, la que me dedicaste, invariablemente, cuando nos saludamos por última vez.

Porque sólo desaparece aquello en lo que dejamos de pensar y aunque tu gente dice que no era fácil conocerte, todos coinciden en tu benevolencia. No me cabe ninguna duda, a juzgar por la cantidad de personas que nos hemos reunido anteayer para recordarte, de que para ellos seguirás siendo parte fundamental de sus vidas, como sin duda sigues siéndolo de la mía.

Por todo ello, hasta SIEMPRE, Rubén

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3 comentarios

  1. me parece que te fumas muchos petas al dia colega pero me gusta tu opinion y pensamientod e la palabra “adios”


  2. SATANAS DESTRUCTOR DE TODO EL MUNDO. YOUTUBE. IRA DE DIOS


  3. Muy elegante Muy romantico algo que es estos dias ya no se ve.



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