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Actualidad

octubre 10, 2007

Mi día a día laboral se nutre de noticias, de lo que es “nuevo” informativamente hablando. Una de las muchas claves de la calidad de la información es su inmediatez. El medio que se lleva el gato al agua es el primero que se entera, que conoce y que da a conocer.

El concepto actualidad no ha tenido apenas influencia en mi vida hasta que he comenzado a trabajar como periodista. El cine que más me gusta está hecho hace 60 años y cuando veo una peli de la última década suele ser tiempo después de su estreno, no conozco la mayor parte de la música que se hace hoy en día, leo las revistas meses más tarde de su publicación y el telediario ha sido para mí ese programa que ven mis padres y que sólo sirve para hundirse en graves depresiones. Mi interés siempre ha estado focalizado más en el pasado que en presente. ¿Defecto? Probablemente.

Pero mi ocupación actual me obliga a luchar contra esta tendencia. Me exige estar pendiente de la -con frecuencia- tediosa actualidad cántabra y redactar continuamente noticias sobre ella. El trabajar en un diario digital lo acelera todo mucho más: lo que he publicado por la mañana quizá ya no es noticia por la tarde y casi todos mis escritos tienen un tiempo de vida tan breve que aturde.

La cuestión es que varias circunstancias de los últimos meses me hacen plantearme si la inmediatez informativa de la que “disfrutamos” está enfocada hacia lo que en realidad importa.

Y es que, el 29 de julio de este año, yo estuve bañándome en el mismo mar en el que horas antes moría ahogado Rubén, mi colega de universidad, mi entrañable vecino y compañero de viaje. Por supuesto, en ese momento vivía en la inopia y ni siquiera fui consciente (como la mayoría de sus amigos) de su desaparición hasta días después. Por el mismo motivo tuve que conocer la muerte de mi amiga Sonia a través de la peluquera de su madre, por la que se enteró la hermana de otra amistad en común. Así de irónicamente macabra es la vida.

Es totalmente comprensible que sus familias, sumidas en el dolor, busquen la máxima discreción, demasiado tienen con su pesadilla privada. Y no soy tan ingenua como para creer que los medios de comunicación son adivinos y telepáticos.

Pero lo que yo me pregunto es de qué coño me sirve saber los últimos detalles de la semana de Victoria Beckham en París cuando ni siquiera he podido acudir al funeral de una de las personas que han formado parte de la última etapa mi vida. Porque NO ESTABA INFORMADA.

foto de lagape en 10/10/07 

Foto: Grecia, by Suspe. Sonia y yo fuimos de las poquísimas que votamos Grecia como destino para el viaje de fin de carrera. Por supuesto, no ganamos.

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4 comentarios

  1. Este artículo me parece muy inteligente e incisivo, incluso da para reflexiones ulteriores, como ponernos a hablar de la alienación que sufrimos en el mundo de la comunicación, donde la mayoría de la gente oye hablar más al cabo del día sobre personas que no conoce en absoluto y que tampoco son realmente importantes que sobre personas y cosas que influyen directamente en su vida y a las que quiere.

    Creo que forma parte del curso de los tiempos y de la maraña de absurdidez que llena la cabeza de la gente.

    En cuanto a la “actualidad”, en el sentido de estar enterado de ella, puedo aportar mi experiencia personal: tanto antes como después de estar trabajando en el mundillo este de la prensa y la actualidad, yo no solía seguir (especialmente ahora) los medios de comunicación mayoritarios ni enterarme de lo que supuestamente es importante (digamos que los test de actualidad no estaban hechos para mí). Pues bien, nunca mejor que ahora o en mi etapa anterior a trabajar y tener que leerme la prensa he podido crearme una conciencia más precisa de la realidad, tener mayor clarividencia a la hora de valorar los acontecimientos que realmente importan y de poder profundizar a la hora de pensar y alcanzar posturas realmente válidas.

    Y es que creo que los medios “de actualidad” son, no digo ya, mal utilizados o desviados de su verdadera vía (que lo son), si no directamente nocivos para la sociedad.


  2. No sabría que comentar para aportar algo a un texto que habla por sí solo.


  3. Se perfectamente de lo que hablas porque yo tambien soy periodista aunque desde que vivo en irlanda no ejerzo “oficialmente”, pero si es cierto que cuando no te dedicas a ello al 100%, te desconoctas del mundo un tanto, y que tus intereses toman prioridad aunque no sean temas de actualidad.
    Besos y suerte en la profesion!


  4. Digo lo mismo que Lasaga, no hay nada que añadir a tu acretadísima reflexión. Un beso Laudrey, y siento mucho lo de tus amigos.



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