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The wicked language of musicals

abril 23, 2008

Algunas características comunes a la mayoría de los musicales de Hollywood:

• Los bailarines reúnen una serie de objetos domésticos y bailan con ellos. El baile con objetos nos hace abandonar nuestra incredulidad y nos empuja a pensar que los objetos han sido colocados ahí para el baile. Semejantes “apaños” (bricolage, como lo denomina Lévi-Strauss) dotan de espontaneidad a los números, aunque en realidad sean éstos el resultado de gran habilidad técnica.

• En la mayoría de musicales se prescinde de la línea clásica del ballet y se introduce un estilo de baile más espontáneo y natural. Ese estilo de baile da la sensación de que no existe coreografía.

• El musical popular rezuma nostalgia por el mítico pasado de los colonos en América. Se utilizan, repetidas veces, dos modelos de canciones para hacernos caer en la nostalgia. El cantar a coro, una forma habitual de la vida diaria (canto de alabanzas, canciones de acampada, siguiendo el ritmo…) vincula la diversión a la comunidad. Por otro, las canciones que pasan de boca a boca son un procedimiento cinematográfico, ya que normalmente no vemos a la gente coreando canciones por la calle.

• Hay dos tipos de números musicales: los de proscenio y los narrativos. En los musicales “de entre bastidores”, es decir, que hablan del mundo del espectáculo por detrás de las bambalinas, mediante tomas de transición vemos que el espectador de la película puede ser incorporado al público de ficción. Mediante la dolly, barridos de cámara y planos por detrás el efecto que se logra es recordarle al espectador que son vistos desde el punto de vista del público del teatro, mientras que a la vez se adentra para presentar la actuación directamente al espectador. En los interludios narrativos se nos anima a compartir el punto de vista de los actores y durante los musicales a convertirnos en parte del público que aparece en la película.

• A primera vista el musical de Hollywood parece constituir una excepción de lo que entendemos por film “clásico”, el cual trata siempre de encubrir su propio proceso de elaboración. El musical, por el contrario, parece estar rompiendo constantemente su brillante envoltorio, de manera similar a cómo lo haría, se supone, un film moderno. Por tanto, aparentemente, este modelo de relato “clásico” no es válido para explicar un formato como el musical. El proscenio crea una distancia para que podamos observar de qué manera se salva esa distancia. El público que aparece en la película se sitúa entre nosotros y la actuación para permitirnos una identificación mayor con la experiencia del teatro en vivo. El discurso directo atraviesa el ámbito del relato para afirmar la tradición del espectáculo cuya historia nos cuenta el film. Y la tecnología se muestra en el interior de las películas para asegurarnos una última mitificación del propio musical de Hollywood.

• Los musicales se construyen partiendo de un doble registro sobre el que se contraponen el relato y los números que definen a la comedia musical como una forma única. La dicotomía que se establece a la hora de contar el relato (ahora narrado, luego cantado) es un modo de presentación distinto al del hilo único más corriente en el cine de Hollywood. La narración en tercera persona se puede considerar un primer nivel, del cual surge otro secundario, presentado en forma de discurso directo y confeccionado con canciones y bailes. La interrupción de la primera persona altera el equilibrio del fluir unitario.

(Trabajo Pigmalión y My fair lady, LGP)

Foto: La grandísima Margaret Hamilton interpretando a The Wicked Witch of the West en El mago de Oz (Victor Fleming, 1939). La bruja que más miedo da. La que más pesadillas me ha provocado. Fascinante

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8 comentarios

  1. Me gusta mucho, lo has comentado con mucha precisión y observas cosas clave dentro del musical, el anteúltimo punto es muy bueno. Tú prefieres que en un musical el número “determine” la trama (como dios manda) o aquellos en los que vienen a ser meras interrupciones (hmmm por ejemplo…fama)?


  2. Ya te dije que no me ha convencido mucho este nuevo articulo tuyo, aunque el contenido puede ser interesante, pero me ha parecido lioso y algun calzador y tal.


  3. Me gusta, por pura melomanía, que los números musicales sean protagonistas absolutos.

    Pero encuentro igual de interesante cinematográficamente hablando que se interrumpa la narración con un número musical diegético y que no se interrumpa y nos adentremos en un mundo de fantasía, música, color… suspendiendo la incredibilidad y dejando atrás todo lo demás.


  4. Vaya, cuánta información…. La verdad es que no sabía nada practicamente de musicales, ha sido interesante… Voy a darme un paseo por tu blog, un saludo.


  5. Esta entrada bien podría pasar por extracto de una tesis doctoral, salvo por carecer de un título rimbombante. Excepcional, en todo caso, la capacidad analítica y sintética que denota, idóneas para cualquier propósito definitorio. Hay una frase que, aunque pueda sonar cursi, me pone de muy buen humor y propenso a disfrutar el momento: “¡La vida es un musical!”.


  6. Guau, sin duda buena recopilación. Entré en tu blog a través del de Lasaga, creo que lo visitaré a menudo. Enhorabuena!!


  7. Hola. Te invitamos a visitar nuestra revista sobre cine y literatura. Un saludo.


  8. Me gusta la denominacion LGP
    esa bruja ocupó mis pesadillas durante muchísimo tiempo, aparecía dando vueltas cuando se vuela todo, no sé me dió mucho miedo…
    Le he cogido cariño a los musicales

    por leticia abril 29, 2008 at 9:06 pm



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