Archive for the ‘Películas’ Category

h1

La soledad de la orquídea

octubre 21, 2008

La segunda orquídea se quedó en la cajita que Renato le llevaba a la estación de tren como regalo de despedida, ya que la primera se había quedado flotando a su suerte en el Canal de Venecia. Que aquella flor comprada a una anciana entrañable mientras escuchaban música en la terraza de un café no pudiera volver a sus manos debió dejarle claro lo que iba a pasar. Pero él parecía sorprendido. Todavía no sé si de verdad o ya había previsto la futilidad de todo aquel encanto. En cualquier caso, Jane dejó Venecia, un poco más madura por la experiencia, un poco más triste por la pérdida. Y eso es lo que cuenta.

Foto: Katherine Hepburn en un fotograma de Locuras de verano (Summertime) (David Lean, 1955)

h1

The wicked language of musicals

abril 23, 2008

Algunas características comunes a la mayoría de los musicales de Hollywood:

• Los bailarines reúnen una serie de objetos domésticos y bailan con ellos. El baile con objetos nos hace abandonar nuestra incredulidad y nos empuja a pensar que los objetos han sido colocados ahí para el baile. Semejantes “apaños” (bricolage, como lo denomina Lévi-Strauss) dotan de espontaneidad a los números, aunque en realidad sean éstos el resultado de gran habilidad técnica.

• En la mayoría de musicales se prescinde de la línea clásica del ballet y se introduce un estilo de baile más espontáneo y natural. Ese estilo de baile da la sensación de que no existe coreografía.

• El musical popular rezuma nostalgia por el mítico pasado de los colonos en América. Se utilizan, repetidas veces, dos modelos de canciones para hacernos caer en la nostalgia. El cantar a coro, una forma habitual de la vida diaria (canto de alabanzas, canciones de acampada, siguiendo el ritmo…) vincula la diversión a la comunidad. Por otro, las canciones que pasan de boca a boca son un procedimiento cinematográfico, ya que normalmente no vemos a la gente coreando canciones por la calle.

• Hay dos tipos de números musicales: los de proscenio y los narrativos. En los musicales “de entre bastidores”, es decir, que hablan del mundo del espectáculo por detrás de las bambalinas, mediante tomas de transición vemos que el espectador de la película puede ser incorporado al público de ficción. Mediante la dolly, barridos de cámara y planos por detrás el efecto que se logra es recordarle al espectador que son vistos desde el punto de vista del público del teatro, mientras que a la vez se adentra para presentar la actuación directamente al espectador. En los interludios narrativos se nos anima a compartir el punto de vista de los actores y durante los musicales a convertirnos en parte del público que aparece en la película.

• A primera vista el musical de Hollywood parece constituir una excepción de lo que entendemos por film “clásico”, el cual trata siempre de encubrir su propio proceso de elaboración. El musical, por el contrario, parece estar rompiendo constantemente su brillante envoltorio, de manera similar a cómo lo haría, se supone, un film moderno. Por tanto, aparentemente, este modelo de relato “clásico” no es válido para explicar un formato como el musical. El proscenio crea una distancia para que podamos observar de qué manera se salva esa distancia. El público que aparece en la película se sitúa entre nosotros y la actuación para permitirnos una identificación mayor con la experiencia del teatro en vivo. El discurso directo atraviesa el ámbito del relato para afirmar la tradición del espectáculo cuya historia nos cuenta el film. Y la tecnología se muestra en el interior de las películas para asegurarnos una última mitificación del propio musical de Hollywood.

• Los musicales se construyen partiendo de un doble registro sobre el que se contraponen el relato y los números que definen a la comedia musical como una forma única. La dicotomía que se establece a la hora de contar el relato (ahora narrado, luego cantado) es un modo de presentación distinto al del hilo único más corriente en el cine de Hollywood. La narración en tercera persona se puede considerar un primer nivel, del cual surge otro secundario, presentado en forma de discurso directo y confeccionado con canciones y bailes. La interrupción de la primera persona altera el equilibrio del fluir unitario.

(Trabajo Pigmalión y My fair lady, LGP)

Foto: La grandísima Margaret Hamilton interpretando a The Wicked Witch of the West en El mago de Oz (Victor Fleming, 1939). La bruja que más miedo da. La que más pesadillas me ha provocado. Fascinante

h1

Liesl y Rolf

noviembre 14, 2007

Liesl estaba enamoradísima de Rolf, un rubio alemán que trabajaba como cartero para su familia. Y siempre que tenía ocasión, Liesl salía de su casa con cualquier excusa para encontrarse con él y sentir mariposas en el estómago.

Un día, Liesl y Rolf encontraron uno de esos momentos secretos para estar juntos y mientras bailaban por el precioso jardín de los padres de ella, Rolf avisaba a Liesl de que le tocaría esperar en un escenario vacío hasta que se encendiera la luz y comparaba su vida con una página vacía en la que los hombres querrían escribir. Liesl replicaba embobada: “escribir…”.

Rolf le dijo que ella tenía dieciséis años y estaba a punto de cumplir los diecisiete, que era el momento de pensar y tener cuidado porque estaba al borde del precipicio. Que teniendo dieciséis para diecisiete, los hombres caerían a sus pies y harían cola para estar con ella: caballeros y pícaros la ofrecerían comida y vino.

Que ella no estaba preparada para afrontar un mundo de hombres, porque era tímida y estaba asustada de lo que se escapaba a su conocimiento. Que necesitaría alguien mayor y más listo que la dijera qué hacer. Él, con sus diecisiete para dieciocho, cuidaría de ella.

Liesl le contestó, repitiendo casi como una letanía las palabras de Rolf. Le dijo que ella tenía dieciséis y cumpliría diecisiete, que sabía que era infantil. Que si los hombres la decían que era dulce, les creería. Que con dieciséis para diecisiete, era inocente como una rosa y que no sabía nada de solteros o bebedores de coñac.

Que no estaba preparada en absoluto para afrontar un mundo de hombres. Y confirmaba que era tímida y estaba asustada de lo que no conocía. Que necesitaba alguien mayor y más listo que la dijera qué hacer. Que Rolf tenía diecisiete para dieciocho y ella dependería de él.

Esa noche se besaron por primera vez.

__________________

Y meses más tarde, Rolf no quería saber nada más de Liesl porque la familia de ella era austriaca por convicción y él era nazi y sólo pensaba en trabajar para su régimen.

foto de lagape en 14/11/07 

Foto: Charmian Carr como Liesl en The sound of music (Robert Wise, 1965)

h1

¿Y tú quién eres?

octubre 23, 2007

cartel-bonito-wordp.jpg

Iba predispuesta, todo hay que decirlo.

Y es que la película se asienta en tres pilares básicos, todos ellos motivo de adoración para mí:

Antonio Mercero. El entrañable “director de niños”, como le llaman algunos, responsable de mi serie favorita (esa que hace siglos que no reponen pero siguen insistiendo en que sí), de otras como Farmacia de guardia, y de películas tan variopintas como Buenas noches Señor Monstruo, La cabina, Planta cuarta, La habitación blanca, La guerra de papá

Cristina Brondo. Esta chica tiene algo. Desde Aunque tú no lo sepas me llamó la atención (aunque ya la conocía sin seguridad). Y con Una casa de locos o Las muñecas rusas constaté esa simpatía, vida y belleza clara que transmite. Y tú quién eres la ha consagrado ante mis ojos.

Manuel Aleixandre. Sobre todo Manuel Aleixandre. Este eterno secundario y maravilloso cómico que en plena madurez está mostrando sus capacidades dramáticas -anunciadas ya por Don Matías- gracias a dos ansiadísimos (para él y para sus fans) papeles protagonistas, uno el Don Ricardo del que pude disfrutar ayer y otro el enamorado Fred de Elsa y Fred. Ambos precedidos por tal cantidad de interpretaciones memorables que es complicado seleccionar unas pocas.

A pesar de ciertos excesos en el dramatismo de los momentos críticos de la película, en los que me chocaron las exageradas reacciones de los personajes, lo cierto es que la cinta merece más atención que la prestada por unas salas de cine que a la segunda semana de su estreno ya la han retirado y permiten visionarla en otros circuitos cinéfilos a mitad de precio.

En fin, que lo que cuenta es la delicadeza y sensibilidad con la que Mercero pone en primer plano una enfermedad tan terrorífica como el Alzheimer. Con humor, de la mano del gamberrillo personaje de Jose Luis López Vázquez, pero también con la crudeza con la que vivir una realidad así llena la vida de quienes se ven afectados por ella. Inconmensurable Aleixandre, demostrando tal capacidad interpretativa que nos convence de la oscuridad de una mente, que en la vida real y a sus casi 90 años, está tan lúcida como la de una persona de 40. Su mirada perdida, su indefensión y sobre todo su ternura, que encuentran un inmejorable refugio en su nieta, paciente, cariñosa y entregada a su abuelo.

La película busca conmover, pero sobre todo concienciar, enseñar el proceso de una enfermedad degenerativa que destruye la mente y los recuerdos. Y si resulta emotiva para cualquier espectador con la mínima capacidad de empatía, más lo es para quienes lo hemos vivido de cerca.

Gracias Mercero, por ser de esos directores a quienes les importan los problemas de la vida cotidiana, porque has sabido elegir a los actores idóneos con quienes darle forma a esta maravillosa historia, y especialmente, porque me has regalado un “nuevo” momento con mi abuelo gracias a la preciosa escena del baile entre Manuel y Cristina.

Gracias

h1

Hope can set you free

octubre 4, 2007

foto de lagape en 3/10/07 

Adaptación de una novela de Stephen King, Cadena perpetua toma un drama carcelario y lo transforma en un fascinante tratado existencial sobre cómo abordar la vida diaria cuando hay que plantar cara a una realidad exenta de libertad y esperanza. Como sugiere la firma de la película, “Get busy livin’ or get busy dyin'” (“Ocúpate de vivir y si no ocúpate de morir”).

Filmada en una cárcel de Ohio, la película presenta muchos puntos en común con las fórmulas familiares y esterotipos de sobra conocidos del género del drama carcelario, pero supera la posible repetición gracias, entre otros puntos, a las interpretaciones de Morgan Freeman y Tim Robbins.

El realizador Frank Darabont y el director de fotografía Roger Deakins (un colaborador habitual de los Coen) recrean las penosidades y desesperanza de la vida en prisión, tanto en la estética como en los detalles de los lúgrubes rituales de la vida diaria de los personajes.

Abarcando veinte años en las vidas del protagonista, el guión y la dirección de Darabont nos permiten darnos el lujo de llegar a conocer a estos hombres -delincuentes habituales, con poca esperanza de futuro- a través de una serie de escenas cautivadoras que lentamente construyen una atmósfera y una tensión intensas sin sacrificar la caracterización y la integridad temática.

Éxito de crítica pero fracaso en las taquillas cuando se estrenó, la cinta fue nominada a siete oscars, pero no se llevó ninguno. Sólo cuando salió en vídeo consiguió la merecida admiración del público.

Desde que Fer me recomendó ir a verla a la vídeoteca es mi película carcelaria favorita.

PD: Gorka, hazte un blog para poder contestar a tus comentarios, que se lo merecen.

h1

Yo confieso

septiembre 26, 2007

foto de lagape en 25/09/07 

Durante muchos años he vivido engañada, porque tenía la certeza de que no me gustaba Hugh Grant. Oía cosas buenas… “gusta a mujeres, gusta a hombres, es un galán diferente…” y cosas malas sobre sus adiciones, excesos y perturbaciones. Todo ello me era indiferente.

Volví a ver Sentido y sensibilidad hace unos meses y casi al final, en la escena en la que se debate entre la estoicidad y la emoción ante Emma Thompson, pensaba… “vaya, cómo me lo creo como decimonónico educada y encantadoramente reprimido” Y me di cuenta de que su interpretación me había llegado. Aunque en cierta manera ya lo sabía.

Y no sólo en la película de Ang Lee. Lo mismo he pensado al ver El hombre que subió una colina pero bajó una montaña, cambiando época y ambientación, día a partir del cual he recopilado mentalmente todas las películas en que interviene y he visto (Love actually, Notting hill, Amor con preaviso, El diario de Bridget Jones, Un niño grande, Lo que queda del día, Lunas de hiel), algunas horribles, otras interesantes y las menos, buenas; llegando a la conclusión de que, a pesar de todo, su eterna dualidad pijo/pardillo me llega, me la creo. Así que a mi lista de actores va, porque se ha desmoronado la manía irracional que creía que le profesaba.

Me llamo Laura y me gusta Hugh Grant. No sé por qué resulta tan difícil 😛

PD: ¿El nuevo James Stewart? Se aceptan opiniones

h1

Secret blooming

septiembre 21, 2007

foto de lagape en 21/09/07  

La adaptación cinematográfica del clásico de Frances Hodgson Burnett, El jardín secreto (1993), dirigida por Agnieszka Holland, es simplemente maravillosa. Y no sólo lo fue cuando la vi enseguida de leer el libro, hace más de 10 años, sino que incluso ha ganado con el tiempo.

El trabajo de Holland es fiel al original y aunque está catalogada como cine “familiar”, constituye un paso más allá de lo que se espera el espectador medio. Las interpretaciones rezuman credibilidad, la ambientación decimonónica está repleta de una magia misteriosa, la fotografía es espectacular y la banda sonora… Especial resalte merecen las preciosas notas compuestas por Zbigniew Preisner para la película.

Las escenas sobre el renacimiento del jardín siempre acuden cuando algo dentro de mí reclama flores, raíces, árboles, belleza natural. La redención del jardín secreto era el florecimiento de la vida de Mary, de Colin, y de todos en cierta medida.

Foto: Andrew Knott,  Kate Maberly y Heydon Prowse como Dickon, Mary y Colin