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Yo soy sinestésica, ¿y tú?

abril 13, 2006
 
Desde pequeña los colores han marcado mi vida de diferentes maneras. Aprendí a leer relacionando cada letra con un color, memoricé los números ligándolos a colores y más tarde pensé (al recordar este curioso aprendizaje) que se trataba de una excentricidad causada por los estímulos coloristas que recibía continuamente durante mi infancia por parte de la gente y el ambiente que me rodeaba.
 
Así, la serie de números del 1 al 9 aparecía de la siguiente manera en mi cabeza y aún hoy me parece inconcebible de otro modo:
 
1 2 3 4 5 6 7 8 9
 
Las vocales (por no colocar todo el alfabeto) son para mí de estos colores, de manera también subjetivamente inamovible:
 
A E I O U
 
Y con las notas musicales me ocurre otro tanto de lo mismo:
 
DO RE MI FA SOL LA SI
 
Recientemente he descubierto que este fenómeno ¡tiene nombre! y que el mío no es un caso aislado. Una de cada 2000 personas relacionamos casi innatamente las letras, los números, los nombres… con colores convirtiéndonos de esta manera en SINESTÉSICOS. Y parece lógico, en la asignatura de Literatura se aprende que una figura retórica es la sinestesia, consistente en unir dos imágenes o sensaciones procedentes de diferentes dominios. Sería el caso de las expresiones soledad sonora o verde chillón.
 
La sinestesia como fenómeno de la percepción tiene multitud de modalidades. Lo más común es relacionar grafías y colores, pero es también habitual hacer corresponder colores a unidades de tiempo o sonidos. Asimismo, un sinestésico puede percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con determinada textura o sentir que su piel es presionada al contemplar un objeto cualquiera pero también puede ver un rojo más intenso cuando un sonido se vuelve más agudo, o tocar una superficie más suave le puede hacer saborear un sabor más dulce. Existen decenas de tipos de sinestesias.
 
Considerado por algunos científicos como un trastorno perceptivo y por otros un plus de riqueza sensorial para las personas que lo sufrimos/disfrutamos, parece poder convertirse en una ventana hacia los misterios de la conciencia humana. Todavía se desconocen las causas que lo producen pero se cree que puede originarse en la infancia, ya que los bebés perciben el mundo de forma sinestésica y en algunos casos la percepción de los sentidos no se separa cuando debería hacerlo naturalmente.
 
 
Los románticos consideraban a los sinestésicos "una vanguardia espiritual de la humanidad, más cercanos a Dios que los que tienen sentidos segregados" y Kandinsky "como los buenos violines… vibran en todas sus partes al contacto del arco". Fuera de estas exageraciones, ya superadas, lo que es indiscutible es que queda aún mucho por descubrir sobre ellos/nosotros.
 
Por el momento se sabe que las sinestesias:
* funcionan como un diccionario: un mismo estímulo siempre evoca una misma percepción
* ocurren involuntariamente
* cada sinestésico tiene las suyas propias
* son permanentes: no cambian desde la infancia
* son hereditarias
* son más frecuentes entre homosexuales y zurdos
 
Lo peor de la sinestesia como experiencia individual es la incomprensión, que suscita un fuerte sentimiento de soledad, puesto que las sensaciones que se experimentan no son compartidas normalmente por la gente que nos rodea. Aún así, y a pesar de tratarse de algo que me acompaña desde que recuerde, ahora soy consciente de que se trata de una condición real y de agradecer, porque permite ver el mundo en color incluso cuando no lo es.