Archive for the ‘TV’ Category

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All those wonder years

octubre 2, 2007

foto de lagape en 2/10/07 

Había algo especial en Aquellos maravillosos años.

La melancolía que desprendía no se debía solamente a que Kevin contara su intensa adolescencia siendo ya adulto. Creo que su magia tenía que ver con una nostalgia “virtual”: la nostalgia por los sitios en que nunca se ha estado, la gente que nunca se ha conocido y las épocas que nunca se han vivido.

Experiencias pretéritas e irrecuperables, que aunque nunca hayan formado parte de la vida “real”, se sienten tan cercanas que es posible (y frecuente) extrañarlas .

Son muchas las series ambientadas en otras épocas y varias las que se sitúan en los 60-70, pero ésta dejó una huella diferente. Al menos en mí.

Foto: Danica McKellar y Fred Savage como Winnie y Kevin

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Que hoy nos vuelven a reunir…

julio 24, 2007

 Iba a poner sólo la foto de mayores, pero ni yo con mi fisonomismo enfermizo lo adiviné, así que mejor ver el contraste directamente…

Han cambiado bastante, pero la mirada se mantiene, ¿eh?

Inger Nilsson … Pippi
Maria Persson … Annika
Pär Sundberg … Tommy

Pippi Långstrump (Pippi Calzaslargas) (1969) (Suecia / Alemania oriental)

antesydespues.jpg

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La vida de Rita

febrero 11, 2007

Homenajeando a una serie que pasó tan injustamente desapercibida por TV, encantadora desde la música de los títulos de crédito hasta esos guiones delirantemente originales, pasando por los diálogos y la personalidad de los personajes:

“Érase una vez una serie española inteligente, con actores fabulosos y una producción impecable, que hacía reir sin ser zafia y sabía conmover sin necesidad de tópicos. Casi parece un chiste, ¿verdad? Nos hemos acostumbrado a productos mediocres de usar y tirar, formatos importados y sitcoms extranjeras, cuando la realidad es que aquí también sabemos hacer las cosas bien cuando queremos. Esa serie existió y se llamaba La vida de Rita. Y como era de esperar, fue un absoluto fracaso.

La vida de Rita trata sobre tres amigos de personalidades muy dispares que poseen un bar-billar-restaurante llamado como su protagonista. Rita (Verónica Forqué) es una divorciada (y a pesar de todo, romántica incurable) que vive con sus dos hijas: Berta (María Vázquez) una joven apasionada de la vida que colecciona vinilos y escucha música de Zappa y Leonard Cohen; y Leonor (Macarena Gómez), adoptada y con ciertas deficiencias mentales y físcicas que no le impiden ser la más lúcida y tierna de la familia. Rita comparte su tiempo y su negocio con dos hermanos: Samuel (Juan Echanove), eterno enamorado de Rita y puntilloso cocinero del restaurante; y Cucho (Pepón Nieto), trompetista fracasado de mal caracter al que sin embargo resulta imposible odiar. Éstos viven con su padre Fernando (Agustín Gonzalez), un gourmet de excepción y seguidor de la obra de John Huston, a través de la cual trata de dar lecciones sobre la vida.

Primero fue emitida en TVE en horario de máxima audiencia, para ser retirada a la noche de los sábados en La2 cuando vieron que el público no respondía. Nunca se había hecho una serie como ésta en España y probablemente no se vuelva a hacer, visto el resultado que obtuvo. Sin embargo pienso que Televisión Española debió de haber apostado más por La vida de Rita. Muy pocas veces, por no decir casi nunca, se ve en la televisión un producto inteligente, sin caer en tópicos facilones, con personajes realmente complejos y fascinantes que llenan con su presencia el espacio que otros intentan cubrir con chistes de mal gusto, sensiblería, efectos especiales de mercadillo o tramas retorcidas. Porque en eso consistía todo, en la vida de los personajes, en lo que pensaban, en lo que sentían, en cómo afectaban sus decisiones a su entorno. El restaurante Rita era una mera excusa, un nexo de unión a todos ellos, que sin embargo a veces parecía un actor más. 

Creo muy necesario insistir en que era una serie inteligente. Porque los guionistas no tuvieron reparos en que se hablara sin tapujos y sin miedo sobre literatura, arte, filosofía, sentimientos descarnados o música de jazz sin que en ningún momento parecieran pedantes o de otro planeta. Este país está muy acomplejado y parece que nos da miedo reconocer que tenemos la cabeza para algo más que para hablar por el móvil. Quizás el gran problema de la educación sea ese, que a nadie le gusta admitir su inteligencia; que parece que son los tontos los que realmente viven la vida y los listos los que se la pierden. Por eso nos regodeamos y damos pie a todo tipo de producciones zafias, groseras, con humor grueso y tópicos de hace 50 años.

Vivimos en un mundo de tontos felices. Pero La vida de Rita trató de enseñarnos que hay otro camino, que las grandes experiencias también se encuentran leyendo poesía o escuchando a Charlie Parker. Que no hay que tener miedo a demostrar lo que sabemos y lo que sentimos. Que no toda España es Torrente. Y que en este país también sabemos hacer productos de calidad, si queremos.”

El inadaptado

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Dawson’s end

enero 24, 2007

 

No se te ocurra engancharte a una serie.

Jamás te hagas asiduo de una de estas diabólicas sucesiones de capítulos, que en mayor o menor medida intentan imitar a la vida en algunos casos y a los largometrajes cinematográficos en otros.

Menos si la serie en cuestión te ofrece unos personajes con los que te identificas o que por uno u otro motivo te resultan entrañables o interesantes.

En ningún caso si las historias que cuenta incluyen temas que consideras relevantes en tu vida y que por tanto te gusta ver tratados en la pantalla.

Si encima la maldita elegida transcurre en sitios que te gustaría visitar (pero te consuelas con ver), si el vestuario te resulta agradable, si la fotografía te encanta ¡o incluso el color!… abandona tu afición. Puede resultar aún más peligrosa si cuenta con una mimada producción o un ritmo que cubre toda la gama de tempos,  si combina la velocidad de las escenas frenéticas con la calma de planos-contraplanos inusualmente pausados, que permiten el óptimo avance de elaborados diálogos, sin prisa, permitiendo al espectador disfrutar de la intensidad de la emoción del momento.

Nunca sigas alguna de estas malvadas que encima vaya a resultar longeva, que durante numerosas temporadas te permita entrelazar tu vida con su ficción, que se prolongue durante años y te engañe para que creas que siempre te acompañará y seguirá compartiendo contigo sus historias y amenizando parte de tus días. Puede que tú mismo te ocupes de hacerla durar lo máximo posible prolongando así la espera del temido final.

Y en ningún caso te dejes llevar especial y personalmente por alguna de las tramas o subtramas. No permitas que la magia de esas escenas te transporte ni te emocione intensamente.

Porque las muy ingratas se terminan. Y aunque lo sepas, tus expectativas pueden verse insatisfechas. Porque consciente o inconscientemente sabes cómo quieres que termine ésta, tu serie favorita. Y puede no terminar así. Y puede que todos esos fallos argumentales que hasta ahora perdonabas porque quedaba tiempo para solucionarlos, ahora sean definitivos. Y así se queda. No hay más. Puedes cambiarlo todo en tu cabeza, pero no es lo mismo.

La pena por su desaparición te hace desear no haberla terminado o puede que ni haber comenzado a verla. Imagina el efecto demoledor de la película con el final más conmovedor que recuerdes y multiplícalo por cien o doscientos o cuantos sean los episodios y temporadas de que conste tu serie. Difícil de soportar.

Y ahora no me hagas ni caso. Porque ese riesgo, sin duda, merece la pena.

What we have goes beyond friendship, beyond lovers. It’s forever. You and me, always. Always

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Calles vacías

septiembre 14, 2005

Al caminar por las calles a horas inusuales, como un día entre semana por la noche, cuando la gente ya está retirada y no hay prácticamente nadie tengo la sensación de que recupero los espacios que cuando era pequeña consideraba míos y luego me "arrebataron" al crecer. Compruebo que siguen ahí los mismos lugares que antaño me encantaban, en los que me sentía segura y después dejé de frecuentar de la misma manera porque cuando se crece… nada es igual… Las calles, a estas horas atípicas, no dejan de parecerme más limpias, más cinematográficas, más mías… O quizá es sólo que la visión (un tanto apocalíptica) facilita el bombardeo de recuerdos infantiles…
 
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Que ni el viento la toque

julio 19, 2005

Antes de ayer rerererevi el capítulo Beatriz mon amour de Verano azul. Me rerererencantó, como siempre, pero sobre todo me llamaron la atención estos versos que Chanquete les recita a Javi y a Pancho porque tienen miedo de perder a Bea por culpa de un chico mayor. Me sonaban de cuando veía la serie de pequeña, pero ahora me parecen dignos de destacar.
 
¡Que ni el viento la toque!
Ni mirarla, mujer, mi varadero
Ni cantarla, porque amarga es mi voz
mas yo la canto
¡Que ni el viento la toque!
porque tiene pena de muerte el viento si la toca.
 
Un poético reflejo del egoísmo del enamorado/a. Precioso, ¿no? (absténgase el comentario sobre las repeticiones de Verano azul en la tele)